De Coquimbo a Buenos Aires, el primer gol de Chile en Copa América.

En 1916, año del primer Sudamericano de selecciones, la “Gran Guerra” asolaba Europa y con ello, arrastraba desde esta parte del mundo a los súbditos del imperio británico, reduciendo su influencia en las instituciones que habían creado para dirigir el fútbol. Sumado a lo anterior, la apertura del canal de Panamá en 1914, modificó las rutas comerciales de los barcos que recorrían el océano Pacífico, debilitando aún más la posición británica en Chile.

Mientras los europeos resolvían sus profundas diferencias mediante un conflicto bélico, en Sudamérica comenzaba a fraguarse un campeonato de fútbol y la creación de una Confederación Sudamericana, que tenía como fin reforzar los lazos entre las naciones. Esta es la historia que da contexto a un gol que la estadística del fútbol chileno tuvo errado por largos años, pero que hoy, la investigación realizada, nos obliga imperiosamente a corregir.

Los primeros intentos

A fines de septiembre de 1912 se reunieron en Buenos Aires representantes de las asociaciones de fútbol de Argentina, Uruguay y Rosario. Entre los temas tratados, el por entonces presidente de la Asociación Uruguaya, Héctor Rivadavia Gómez, lanzó la idea de crear una Confederación Sudamericana de Fútbol, sumando la adhesión de Chile, a través de un telegrama: “Nos adherimos calurosamente a las ideas espuestas (sic), cuenta con la Asociación de Foot-ball de Chile – Gemmell, presidente – Mac Kay, secretario[1]. Esta no será la última vez que Gómez insista en conformar la Confederación.

En octubre de 1913, el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Ernesto Bosch, donó un hermoso trofeo de plata denominado “Campeonato Sudamericano de Football”, con el fin que fuera disputado entre argentinos, chilenos y uruguayos. Esto, en medio de un conflicto con Gran Bretaña sobre la posesión de las Islas Orcadas del Sur y la división en el fútbol argentino en dos facciones.

Mediante un mensaje telegráfico se informó del trofeo, y la idea de disputarlo en un campeonato, sin embargo, Chile y Uruguay, lamentablemente, no se manifestaron. La neutralidad frente al conflicto dejó el trofeo guardado en las vitrinas de la Asociación Argentina, poniendo en evidencia que el fútbol y la política están bastante más unidos de lo que se piensa.

Trofeo Ministro Ernesto Bosch 1913 – Gentileza Atilio Garrido

A fines de septiembre de 1914 se reúne en Buenos Aires la “Convención Sud-Americana de Football”, la cual está compuesta por la Liga Metropolitana de Sports Atleticos de Rio de Janeiro, la Liga Uruguaya, la Federación Argentina, la Liga Paraguaya y la Federación Sportiva Nacional de Chile. En una extraña mezcla de delegados militares, políticos y diplomáticos se lleva adelante la creación de la Confederación, siendo elegido presidente Ricardo Aldao, por entonces presidente de la Federación Argentina de Fútbol. También se acuerda realizar el Campeonato Sudamericano el año siguiente. Se programa, además, el calendario de partidos y se coloca en disputa un trofeo.

El 7 de mayo de 1915, con gran pompa, se anuncia en El Mercurio de Santiago lo siguiente: “Con fecha de ayer, el Supremo Gobierno de la República, ha decretado la donación de una valiosísima copa de plata, para que sea disputada en match internacionales de football. Con este objeto, la copa ha sido puesta a disposición del directorio de la Federación Sportiva Nacional de Chile, a fin de que arregle las bases en conformidad con los dictados de la Confederación Sudamericana de Football, formada, como se base por las instituciones jefes de los sports de Argentina, Brasil y Chile.”[2]

Todos los esfuerzos anteriores no lograron materializar en los hechos la creación de la Confederación, ni tampoco la realización de un Campeonato Sudamericano de Fútbol, debido principalmente, a las divisiones internas en ChileArgentina y Brasil, países que no habían logrado unificar el fútbol bajo una sola institución. En Chile se evidenciaba el cisma debido a la enorme pugna que existía entre la Asociación de Football de Chile, con asiento en Valparaíso, y la Federación Sportiva Nacional, de Santiago. Esta última era la reconocida por el Supremo Gobierno como la entidad rectora de los deportes en Chile.

La Unificación

En Argentina, antes del término de la temporada 1914, ya habían logrado superar sus diferencias y unificar el fútbol bajo una sola entidad. Los uruguayos, por su parte, habían mantenido neutralidad frente a las divisiones internas de los países sudamericanos.

“La guerra” entre Santiago (criollos) y Valparaíso (británicos), que comenzó a desarrollarse desde 1910 tras el envío de la primera delegación del fútbol chileno al extranjero (Copa Centenario Revolución de Mayo, en Buenos Aires), vivió su momento más complejo en 1912, cuando se presentaron dos delegaciones chilenas a los Juegos Olímpicos de Estocolmo. Desde entonces, el fútbol chileno se encontraba divido entre las ligas que estaban afiliadas a la Asociación de Fútbol de Chile o a la Federación Sportiva Nacional.

En 1914 comenzó a producirse el proceso de “chilenización” del fútbol. Por primera vez, desde 1895, es elegido presidente de la Asociación de Fútbol de Chile (Valparaíso) una persona ajena a la comunidad británica. Se trataba de Juan Esteban Ortúzar Ossa, diplomático y por entonces regidor de Viña del Mar, quien resultó elegido como la máxima autoridad del balompié porteño. Inmediatamente comenzaron las conversaciones con la Federación Sportiva Nacional para unificarse y organizar una Asociación única de fútbol.

Sus grandes aptitudes de negociador rindieron frutos en agosto de 1915, momento en que logra un pacto entre la Asociación Atlética y de Fútbol de Chile (AAFCh) y la Federación Sportiva Nacional (FSN), esta última representada por su presidente honorario, Felipe Casas Espínola. En lo concerniente a la selección chilena, el acuerdo es claro: “La institución que concertare un match internacional deberá tener la ayuda de la otra institución firmante del presente acuerdo, haciéndose la selección del team que represente al país por medio de un comité de cuatro delegados, designados dos por cada parte[3]. Con este acuerdo, Chile se encontraba en condiciones de participar de una Confederación y, por ende, en el campeonato que comenzaba a organizarse allende los Andes.

Brasil, por su parte, seguía divido entre los dos grandes centros deportivos del país, Rio de Janeiro y Sao Paulo. El 8 de junio de 1914 se funda la Federaçao Brasileira de Sports, institución rectora de los deportes. Pese a ello, ambas ciudades aún no lograban ponerse de acuerdo. Para concretar la unión debieron intervenir los diplomáticos José Luis Murature y Lauro Müller, ministros de Relaciones Exteriores de Argentina y Brasil respectivamente. Lo anterior ocurrió pocos días antes del inicio del campeonato, lo que tendría consecuencias en el calendario del torneo y en la preparación del equipo brasileño.

La selección nacional

El 6 de mayo de 1916, El Mercurio de Santiago informa que, mediante un telegrama dirigido al presidente de la Federación Sportiva Nacional, Jorge Matte Gormaz, se ha recibido la invitación oficial desde Buenos Aires para concurrir al Campeonato Sudamericano de Fútbol.

Como estaba previsto, comienza a organizarse el equipo que debe representar a Chile en el marco de las celebraciones del centenario de la independencia argentina. Al día siguiente se informa que Chile aceptó la invitación: “El directorio de la Federación Sportiva en su última sesión, acordó aceptar, encargando al señor Matte el arreglar la parte representativa y económica, y recomendó a su comisión de football la mejor actividad, dado el escaso tiempo de que se dispone, para comunicarse con las provincias que tengan Asociaciones afiliadas, a fin de preparar los matches de selección para presentar cuanto antes a la Asociación Atlética y de Football de Chile los elementos que dispone, a fin de que se designe según los pactos, el equipo que ha de representar a Chile.”[4]

Representantes de CoquimboValparaísoSantiagoChillán y Concepción se dirigen a la capital, lugar donde se llevarán a cabo los partidos preparatorios de la selección.

En la noche del 29 de mayo, vía tren, inician su viaje los representantes de la provincia de Coquimbo.  Son 18 jugadores en total, quienes representan a los tres clubes más poderosos de la provincia: ThunderVictoria Royal y Punta Arenas. En el equipo destacan los jugadores Ángel BáezEnrique Salazar y el defensa Horacio Briceño, conocido como ‘Pata Bendita’, debido a su gran capacidad para impedir los goles.

Ángel Báez en 1913. Foto restaurada.

Tras realizarse varios partidos son elegidos finalmente 18 jugadores pertenecientes a los siguientes clubes: Thunder y Lusitania, de Coquimbo; Santiago Wanderers y La Cruz, de Valparaíso; Instituto NacionalMagallanesArco Iris y 5 de Abril, de Santiago; Talca National, de Talca; y Estrella del Mar, de Talcahuano.

Arqueros:

  • Manuel Guerrero [La Cruz]
  • Jorge Paredes [Talca National]

Defensas:

  • Marcos Wittke [Magallanes]
  • Adán Aguirre [Lusitania]
  • Enrique Cárdenas [Santiago Wanderers]

Mediocampistas:

  • Enrique Abello [Magallanes]
  • Arturo Besoaín [Instituto Nacional]
  • Próspero González [Arco Iris]
  • Enrique Teutsch [5 de Abril]
  • Ramón Unzaga [Estrella del Mar]

Delanteros:

  • Alfredo France [Estrella del Mar]
  • Enrique Salazar [Thunder]
  • Enrique Gutiérrez [Magallanes]
  • Rubén Moreno [Instituto Nacional]
  • Ángel Báez [Thunder]
  • Eufemio Fuentes [La Cruz]
  • Erasmo Vásquez [La Cruz]
  • Manuel Jeldes [Santiago Wanderers]

Dirigentes:

  • Héctor Arancibia Lazo [Presidente]
  • Roberto Balbontín [Secretario]
  • Romeo Borghetti [Tesorero]
  • Carlos Fanta [Entrenador y árbitro]

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