
El viernes pasado hizo noticia la llegada a la bahía de Valparaíso del buque de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China, Silk Road Ark, una nave-hospital que llegó a Chile con el objetivo de realizar una visita humanitaria y hacer operativos médicos por una semana y que zarparía el 8 de marzo.
Sin embargo, la seremi de Salud de la región le negó la posibilidad de hacer atenciones de salud por no contar con ninguna autorización sanitaria, por lo que el buque finalmente recaló en el puerto. Pero no lo hizo en los sitios destinados a los barcos comerciales, sino que en el sitio Alfa del molo de Abrigo, utilizado para recibir unidades de la Armada de Chile y buques extranjeros de gran calado.
¿Por qué vino a Chile si no tenía confirmado que podría desarrollar su declarado objetivo médico?
Esa duda la desarrolló a principios de 2025 un documento de la Escuela de Guerra Naval de los Estados Unidos, que sostiene que ese buque y otros similares, cumplen un doble rol, militar y civil, con el que su rival geopolítico busca fortalecer su presencia en occidente por medio de una estrategia de «poder blando» que oculta intereses estratégicos.
Esto ocurre justo en medio de la polémica que generó la aprobación y anulación de la concesión a una empresa china para construir y operar un cable de fibra óptica submarina entre Hong Kong y Concón.
