La Unión Europea responde con firmeza a Trump: pide respeto y se prepara para represalias comerciales

La tensión comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea vuelve a escalar tras las recientes declaraciones del expresidente Donald Trump, quien amenazó con imponer un arancel del 50% a las importaciones europeas si las negociaciones no avanzan. Desde Bruselas, la respuesta no se hizo esperar: el bloque europeo ha pedido “respeto mutuo” y advierte que defenderá sus intereses si Washington opta por la vía del enfrentamiento.
Maros Sefcovic, comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, mantuvo una conversación este viernes con representantes estadounidenses, incluyendo a Jamieson Greer y Howard Lutnick. El contacto, previsto desde hace días, tomó un giro más tenso tras las palabras de Trump en redes sociales, donde afirmó que “las discusiones con Europa no van a ninguna parte” y propuso aplicar el arancel a partir del 1 de junio de 2025.
Sefcovic calificó de “inaceptables” las amenazas y subrayó que la relación comercial transatlántica debe estar basada en el respeto. “Estamos dispuestos a defender nuestros intereses”, escribió en sus redes, al tiempo que insistió en que el diálogo es el camino preferido de Bruselas. Sin embargo, el clima de desconfianza se ha instalado en la Comisión Europea, donde preocupa que un solo tuit pueda desbaratar semanas de trabajo técnico.
La UE, por su parte, no se queda de brazos cruzados. El equipo de Sabine Weyand, directora general de Comercio, trabaja ya en una lista de productos estadounidenses por valor de 95.000 millones de euros sobre los que podrían recaer nuevos gravámenes si la escalada continúa. Según fuentes comunitarias, se trata de un enfoque estructural, no de represalias puntuales, que busca prepararse ante una posible reconfiguración de la relación comercial con Estados Unidos.
Entre los puntos de fricción figura también el enfoque distinto hacia el déficit comercial. Mientras Washington se enfoca exclusivamente en los bienes, donde Europa registra un superávit, Bruselas insiste en considerar también los servicios, donde Estados Unidos tiene la ventaja. Según los cálculos europeos, la diferencia real ronda los 50.000 millones de euros. La UE ha ofrecido incluso aumentar sus inversiones en territorio estadounidense para equilibrar la balanza, pero hasta ahora no ha sido suficiente para calmar los ánimos en Washington.
A pesar de los esfuerzos, el horizonte no es optimista. La Comisión Europea desea evitar una guerra comercial, pero también está lista para actuar si la amenaza se materializa. Y mientras Trump sugiere que las empresas europeas acabarán trasladándose a EE. UU., Bruselas mantiene su compromiso con un acuerdo justo, aunque se prepara para cualquier escenario.



