Farmacia del Hospital de Ovalle redujo sus tiempos de espera a cincuenta minutos en promedio

Tras un año y medio de trabajo, el promedio de espera por medicamentos bajó de más de una hora y media a cerca de cincuenta minutos en la farmacia del principal recinto de salud de Limarí, con casos en que el retiro de medicamentos se concreta en solo quince minutos.
Desde que se retomaron las actividades normales después de la pandemia en el Hospital de Ovalle, su sistema de entrega de medicamentos estuvo en el centro de las quejas de pacientes y de los consejos consultivos que participan en la institución. El principal motivo de esto era la demora para retirar medicamentos, que en promedio superaba la hora y cuarenta minutos, es por esto que la dirección del recinto decidió implementar una serie de medidas que se han venido trabajando desde el 2024.
El plan de medidas que implementó el recinto fue: aumentar de ventanillas de atención a público; la implementación de una pantalla de llamado de turnos en sala de espera; y la adquisición de 134 casilleros de autodispensación de medicamentos y un dispensador de entrega rápida para recetas de fácil gestión.
Con estas acciones implementadas desde el 2024, los tiempos bajaron a un promedio de 50 minutos a la fecha, y en algunos casos a apenas quince o veinte minutos, cuando antes. “Ha sido una mejoría tremenda”, asegura Danilo Gajardo, químico farmacéutico jefe de la farmacia del Hospital de Ovalle, profesional que se encargó de liderar este proceso de mejoras que solicitó la comunidad a la institución.
La idea de un rediseño de esta unidad del hospital nació después de la pandemia. “Debido a las restricciones en la época de pandemia, la asistencia a las consultas ambulatorias del hospital era relativamente baja, pero cuando volvimos a la normalidad, aumentó exponencialmente las solicitudes de medicamentos en farmacia”, recuerda Gajardo.
En respuesta, el hospital activó un plan en cuatro etapas, la primera de ellas fue aumentar las ventanillas de atención, mejorar las pantallas y el tótem de turnos, para luego pasar a la adquisición e instalación de los casilleros inteligentes de autodispensación y sumar un dispensador rápido “SPEED-LIGHT” para medicamentos de alta rotación y fácil gestión.
El diseño del plan incluyó visitas a otros recintos de salud, como el Hospital San Pablo de Coquimbo y el Juan de Dios de La Serena, con el fin de identificar buenas prácticas que se pudiesen replicar en Ovalle.





