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«Todos los días aparece una cabra muerta»: crianceros del Limarí advierten catástrofe productiva por sequía

Por: Andrés Sandoval Z.
Fuente: Madero.cl
La falta de forraje, la escasez de agua en los pozos y las severas heladas azotan a los productores caprinos de Ovalle y el Limarí. Aseguran que los animales están malpariendo y acusan tardanza en las ayudas estatales.

El fantasma de la escasez hídrica extrema vuelve a ensombrecer los campos del Norte Chico, amenazando con hacer desaparecer una de las actividades patrimoniales más importantes de la zona. Crianceros y productores caprinos de la provincia de Limarí advierten que se encuentran sumidos en una catástrofe productiva y humana de proporciones, asegurando que la actual temporada es significativamente más crítica que la vivida en el año 2014, recordado históricamente como el periodo más agudo de la sequía regional, cuando los embalses tocaron fondo y miles de cabezas de ganado murieron en los cerros.

La falta absoluta de precipitaciones estacionales durante la primera mitad del año ha mermado de forma drástica la disponibilidad de forraje natural en las zonas de pastoreo. A esto se suma que las napas subterráneas y los pozos comunitarios se han secado casi por completo, impidiendo que los crianceros puedan abastecer con agua de bebida a sus animales. La desnutrición y la deshidratación severa están provocando que las cabras sufran abortos masivos (malpariendo) o que mueran congeladas en los corrales debido a las intensas heladas matinales que golpean a la zona, al no contar con la energía ni las defensas corporales necesarias para resistir las bajas temperaturas.

Radiografía del colapso: Embalse La Paloma opera a solo el 5% de su capacidad

Los datos técnicos respaldan la desesperación de los habitantes del mundo rural. De acuerdo al último Boletín Hidrometeorológico publicado por la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas, al 6 de julio de 2026, el Embalse La Paloma —el regulador hídrico más grande del país para el riego— cuenta con apenas un 5% de su capacidad total, almacenando escasos 36 millones de metros cúbicos de un volumen máximo de 750 millones. El panorama en el resto de la cuenca del Limarí es igualmente desolador: los embalses Recoleta y Cogotí registran apenas un 10% de almacenamiento, sumando 10,1 y 15,3 millones de metros cúbicos respectivamente.

Para dimensionar la gravedad del escenario actual, los productores recuerdan que, si bien en julio de 2014 La Paloma tenía un volumen menor (29 millones de metros cúbicos), en aquella época los crianceros contaban con reservas de alfalfares y pequeñas pastadas verdes en los valles bajos tras descender de la cordillera. Hoy, tras más de una década de sequía acumulada, el suelo está completamente erosionado y desertificado, lo que impide cualquier capacidad de resiliencia autónoma por parte de las comunidades agrícolas.

Testimonios desde el territorio: Inversión del bolsillo propio y nula ayuda estatal

Álvaro Gallardo Lagunas, criancero del sector de Canelilla en la comuna de Ovalle, relata en primera persona el drama cotidiano de perder su sustento. “El tema del agua está muy complicado. Los pozos están secos y los animales toman agüita de vertiente no más. Bajamos de la trashumancia en abril, el talaje nos duró solo dos meses y el pasto no volvió a crecer. Tenía un piño de 280 cabras y ya me van quedando unas 210. Todos los días amanece una cabra muerta en el corral; es una pena tremenda y una pérdida total para uno”, lamentó el productor, quien debe acarrear agua en camioneta para intentar salvar a los ejemplares que quedan en pie.

La falta de producción de leche impactará directamente la temporada de elaboración de queso de cabra entre agosto y septiembre. Según Gallardo, el precio del queso puede estar alto en el mercado, pero el volumen extraído será mínimo y los escasos ingresos se destinarán íntegramente a comprar fardos de pasto. Pese a estar inscrito en Indap, el criancero asegura que la ayuda centralizada no ha llegado: “Hasta el momento nada, estamos a la deriva, gastando de la plata de uno para que se salve la que se salve”.

Por su parte, Mirtha Gallardo, presidenta de la Asociación Gremial de Comunidades Agrícolas de la Provincia de Limarí, confirmó que la situación de agricultores, apicultores y crianceros es dramática. “Las cabras están tan flacas que las crías se les quedan cruzadas adentro y mueren ambos animales. Pasamos de la esperanza a la total desesperanza, porque las autoridades siempre prometieron lluvias para abril, mayo y junio, pero todavía no pasa nada”, criticó la dirigenta, detallando que solo la comuna de Combarbalá ha entregado ayuda tangible mediante fondos del royalty minero, mientras el resto de los municipios sigue entrampado en procesos administrativos con el Gobierno Regional para liberar bonos de emergencia de 200 mil pesos que resultan del todo insuficientes ante la magnitud de la crisis.

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