Pentágono incorpora a Elon Musk en proyecto para diseñar las armas del futuro

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció una nueva iniciativa del Pentágono destinada a anticipar las tecnologías, sistemas militares y posibles escenarios de conflicto que podrían marcar las guerras de las próximas décadas.
El programa, denominado Proyecto Meridian, contará entre sus principales participantes con el empresario Elon Musk, quien trabajará junto al fundador de Anduril, Palmer Luckey, y el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich. La iniciativa fue presentada durante el discurso sobre el “Estado de la Fuerza” realizado en la base del Cuerpo de Marines de Quantico, Virginia.
El grupo será supervisado por el director de Tecnología del Pentágono, Emil Michael, y tendrá un plazo inicial de 120 días para entregar sus primeras conclusiones. El objetivo será identificar las capacidades y tecnologías que podrían necesitar las futuras generaciones de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
La iniciativa busca reunir a funcionarios gubernamentales, especialistas del mundo académico y representantes del sector privado para analizar cómo podrían evolucionar los conflictos y qué sistemas militares serían necesarios para responder a esos escenarios.
Hegseth planteó además la necesidad de combinar armamento convencional de alta tecnología con grandes cantidades de sistemas autónomos y plataformas de menor costo, como drones, tomando como referencia el creciente papel que estas tecnologías han tenido en conflictos recientes.
El Proyecto Meridian forma parte de un paquete de seis medidas anunciado por el secretario durante su intervención en Quantico. Entre ellas también figura la creación de un nuevo mando militar de cuatro estrellas dedicado a los sistemas autónomos, robóticos y al desarrollo de nuevas capacidades vinculadas con inteligencia artificial y drones.
Otro de los anuncios contempla reducir en hasta un 20% el número de cargos de generales y almirantes dentro de las Fuerzas Armadas estadounidenses, además de reforzar las cadenas nacionales de suministro y establecer una nueva oficina de asuntos religiosos en el Pentágono.
El conjunto de medidas forma parte de una reorganización con la que el Departamento de Defensa busca adaptar su estructura y capacidades militares a escenarios donde los sistemas no tripulados, la automatización y la inteligencia artificial tendrán una presencia cada vez mayor.




