Los arqueólogos se sumergen en el fondo del mar y topan con una inesperada carretera de 7.000 años de antigüedad

En 2023, un grupo de científicos de la Universidad de Zadar (Croacia) encontró una carretera de piedra sumergida.
Casi siempre se celebra un hallazgo arqueológico porque encarnan un encuentro entre tiempos, entre la humanidad actual y la anterior. Mediante el descubrimiento, creemos comprender mejor cómo era la vida en aquellos tiempos remotos, cómo habitaban ese mundo las personas y si los avances eran fascinantes para las épocas que corrían. Pero quien busca respuestas probablemente las encuentre, y eventualmente se sentirá desdichado porque la contestación no es de su agrado.
Un grupo de científicos liderados por el doctor Mate Parica, de la Universidad de Zadar (Croacia), encontró hace unos años una carretera de 7.000 años de antigüedad sumergida en la isla croata de Korčula. La buena noticia: el humano ya conducía hace 7.000 años. La mala: el humano ya conducía hace 7.000 años.
No existían los vehículos como los entendemos hoy, pero las carreteras, con los años, produjeron una de las creaciones más diabólicas de la historia, un invento capaz de dividir la humanidad hasta el extremo, que ha polarizado nuestras sociedades y quebrantado el orden mundial: las rotondas.
Volviendo a tiempos mejores y a carreteras sin claxon, los científicos descubrieron “un camino que conectaba el asentamiento prehistórico hundido de la cultura de Hvar con la costa de la isla de Korčula. Se trata de losas de piedra cuidadosamente dispuestas que formaban parte de una comunicación de cuatro metros de ancho que conectaba la isla creada artificialmente con la costa”, señala la Universidad de Zadar.


