Mundo
Rusia Logra un imposible al pelearse al mismo tiempo con Armenia y Azerbaiyán

Emol.cl
En el último tiempo, ambos países representan sin quererlo un frente contra la política del Kremlin de soberanía limitada en ese territorio.
La política exterior rusa, empeñada en buscarse enemigos en su extranjero cercano durante los últimos tres años y medio de guerra en Ucrania, ha logrado un nuevo imposible, pelearse al mismo tiempo con armenios y azerbaiyanos.
Tradicionalmente, la política exterior rusa se centraba en enfrentar a los armenios con los azerbaiyanos, mientras Moscú ejercía el papel de gendarme.
La resolución del conflicto en Nagorno Karabaj -territorio bajo control de Azerbaiyán desde 2023- ha dejado al Kremlin sin palanca de influencia sobre ambos países, que buscan aliados en Turquía, Irán y la Unión Europea (UE).
Lo que parecía impensable ha ocurrido. Armenios y azerbaiyanos representan sin quererlo un frente contra la política rusa de soberanía limitada en su patio trasero.
Azerbaiyán, incipiente potencia regional
Azerbaiyán, un país con crecientes ambiciones regionales, ha mantenido una política exterior independiente que incluye relaciones de aliado con Turquía, pragmatismo con la UE y una sorprendente amistad con Israel, dados los lazos de Armenia con Irán.
El líder del país caucásico, Ilham Aliyev, siempre ha mantenido una buena relación con el Kremlin -sin enemistarse en ningún momento con Ucrania-, pero dichos vínculos se torcieron en los últimos meses.
El derribo por error de un avión de pasajeros de Azerbaijan Airlines a manos de las defensas antiaéreas rusas en diciembre de 2024 indignó profundamente a Aliyev, que pidió explicaciones al presidente ruso, Vladimir Putin.
Lo peor no fue sólo la muerte de 38 pasajeros, sino el hecho de que el jefe del Kremlin nunca atendiera las demandas de justicia, ya que fueron los chechenos los que abatieron el aparato. Por ese motivo, Aliyev no acudió el pasado 9 de mayo a Moscú para el desfile por el 80° aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi.
Esta semana Bakú no esperó más y se tomó la justicia por su mano. El motivo fue la muerte de dos azerbaiyanos en custodia policial durante una operación especial contra grupos criminales en la capital de los Urales.



